Liz Pasillas fue elegida presidenta de la Sección Especializada en Desarrollo de Software de CANACO Ciudad Juárez y tomó protesta en las primeras semanas de 2025.

Para qué es el cargo, en sus palabras: impulsar la innovación y fortalecer la transformación digital de las empresas locales, para posicionar al software como pilar del progreso tecnológico de la región y no como el servicio que se compra al final.

El equipo que nombró a su alrededor son Memo Asiain, Daniel Ayala, Alberto Valero Ortega, Rafael Rucobo Cruz, Jonalex Herrera, Iván Eduardo Muñiz Hernández y Eduardo Ramos Morán, con Mariana Ramírez, Omar Saucedo, Rodolfo Vázquez, Agustine Pimentel, Orlando Daniel y Ricardo Mora como consejeros. "Yo solo soy la voz de este nuevo equipo que representa a Juárez", escribió.

Empezó con un café y terminó en un encargo.

Su propio relato lleva la sección hasta la Smart Tech Alliance, el grupo de empresas locales de software que se venía reuniendo desde años antes, y a una reunión de estrategia en diciembre de 2024. A lo largo de 2025 la sección se convirtió en la plataforma de lo que vino después: las reuniones con autoridades federales y municipales en abril, y el primer foro de IA para PYMES, que la sección organizó con Microsoft en septiembre.

El plan es un calendario, no un manifiesto.

El plan de trabajo que adoptó la sección para 2025 fija cinco objetivos —que las empresas de software de la región colaboren entre sí, que el software se adopte en todos los demás sectores empresariales, fortalecer las competencias técnicas y comerciales de los miembros, tender puentes con las otras secciones especializadas de CANACO y posicionar a la industria como motor de la economía local— y luego los convierte en calendario. Primero estructura y reglamento interno; después un programa mensual de charlas educativas a lo largo de diez meses, un directorio de empresas miembro con sus especialidades, un evento de networking con las demás secciones y alianzas con instituciones educativas para que el talento se quede en la ciudad.

Dos puntos se salen de lo común. Un reverse show, donde son las empresas locales las que exponen sus problemas y la sección propone la tecnología para resolverlos, al revés del pitch de proveedor de siempre. Y una alianza binacional con una asociación de empresas de software del otro lado de la frontera, que es para lo que sirve estar en Ciudad Juárez. Lo que recibe un miembro está dicho sin adornos: contactos, capacitación mensual, una plataforma para que el resto de CANACO lo vea, una sola voz ante las autoridades y un lugar donde intercambiar práctica.

CANACO Ciudad Juárez